domingo, 6 de noviembre de 2011

Crítica Rocío Mariel González - "El aura cultural"

"La obra se destaca por el trabajo corporal de las tres mujeres en escena, dado que Laferrere se Artaud se aboca al "teatro físico", cuyo eje es el cuerpo como títere. En este sentido, la cosificación de los cuerpos se corresponde a la fractura mental del personaje, que se ve entonces escindido en dos alter ego más jóvenes."
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Crítica Estela Gomez - "Show on line"


"La puesta en escena es muy sutil, frágil, pero
con mucho contenido y dramatismo.
Los silencios y las voces se confunden con los
lamentos del alma y con un devenir de pensamientos, que nos unen…
El cuerpo usado como “títere”, atrae hipnotiza,
no pudiendo sacar la vista de él ni un solo minuto y absorbiendo momento a momento sus sensaciones.
El Grupo Laferrere se Artaud,
nuestra al cuerpo como un envase emocional, al cual lo manejan a su parecer,
demostrando así la enajenación del ser humano sobre sí mismo y como lo pueden
manejar “otros”, con no tan buenas intenciones.
En un avance y retroceso de escenas
recorremos, asombrosamente, un lugar desconocido y muy temido, de la mano de
grandes profesionales del teatro."

Crítica Celia Dosio - "El circuito de teatro"


Somos los espectadores en la mente dañada de una mujer que vuelve recursivamente sobre un hecho traumático de su vida. El recurso del monólogo interior llevado a escena tiene reverberancias beckettianas. Tres actrices interpretan momentos diferentes en la vida de una mujer. La palabra enunciada es tratada como movimiento. Ellas danzan en la música de las palabras creando efectos poéticos. Margaritas en la ventana descansa en el excelente trabajo expresivo y corporal de las actrices. Utilizando una rica variedad de recursos situándose entre la danza-teatro y la manipulación del cuerpo como títere"

Entrevista Celia Dosio - "El circuito de teatro"


De la conjunción de todos esos elementos llegué a esta investigación que desarrollamos con el grupo en Margaritas en la ventana del cuerpo-títere. En la obra el cuerpo-títere tiene tres aspectos: en el primero cada actriz disocia su cuerpo tomando un sector como títere y otro sector como titiritero, en el segundo, una actriz manipula a otra y en el tercero, las tres son movidas por el estímulo de la luz y el sonido. A su vez este trabajo poético del cuerpo aparece como metáfora del cuerpo alienado, escindido, de la protagonista, autista y abusada que, como en la obra de Beckett, habla de sí misma en tercera persona. Trabajamos muy cerca del espectador y en un espacio vacío. Ninguna de las actrices sale de escena, sólo cambia el foco de atención. Dicho de otro modo, las únicas salidas de escena se producen en escena (una forma del “apagón sin apagón” de Grotowski) En esta distancia y en un código en los cuales el cuerpo aparece desnaturalizado, como observado con lupa y redimensionado en nuevas formas, emerge una narración particular del cuerpo.